The new meaning of motherhood.

Actualizado: jul 27

Antes de ser madre, mi vida era solo mía, sin restricciones ni ataduras. Pensaba que no necesitaba ayuda de nadie y daba por sentado el servicio doméstico en casa. Mi dinero me lo gastaba en mi misma, en el salón, en salidas a tomar café con amigas, en ropa, en artículos para mi casa.


Dedicaba el tiempo enteramente a mi trabajo y para hacer con mi vida lo que yo quisiera. Creía que no había límites, que me lo merecía todo, que las cosas no debían costar nada. Tampoco tenía limites de horarios de trabajo.



Recuerdo un almuerzo de trabajo que tuve en una empresa reconocida en Guatemala donde otras mujeres que ya estaban casadas me decían:

"disfruta, que cuando te casas la vida cambia”. Decían que debía escoger entre ser madre o ser empresaria, que en la vida no se podía ser las dos cosas.

Mi respuesta fue que se podía tener ambas y que yo se lo iba a demostrar. Empaqué mis maletas y regrese a Guatemala. Cuando tuve mis primeros dos hijos, mi vida siguió siendo mía, pues tenía niñeras que me quitaban las responsabilidades de cuidarlos y ponerles atención. Podía seguir trabajando en mis proyectos. Ellas me acompañaban a todas partes y me apoyaban cuidándolos mientras yo asistía a reuniones y sesiones de trabajo. Otras veces mis hijos se quedaban donde mi mamá o al cuidado de mi suegra. En general, tenía la solución para seguir en mis proyectos.



Me dí cuenta de mis privilegios y que muchas otras mujeres no los tienen cuando me tocó enfrentar realidades distintas en carne y hueso. Cuando mis prioridades pasaron de un día a otro de ser vivir mi vida tal cual me había sido ya garantizada a luchar porque mi hijo sobreviviera.


Cuando me encontré de pronto en una lucha –y aún así rodeada de privilegios– que es una constante para tantas otras personas que sencillamente nacieron en una realidad distinta. De ese modo, puedo decir que la maternidad me trajo como regalo esta revelación y una transformación de lo más profundo de mi persona.



Hoy, para mí, ser madre significa hacerse responsable de la vida de otro ser humano y vivir esa responsabilidad profundamente. Es algo que va mucho más allá de sus cuidados básicos. Ello requiere en la mayoría de los casos de un trabajo sobrehumano para poderlos mantener y darles todo. Aprendí también que la maternidad no nos debe apagar o anular, sino hacernos florecer.

33 vistas

ASK GABY

Suscríbete

Al suscribirte recibirás ofertas, promociones y contenido de interés. Puedes darte de baja en cualquier momento.

Ir a los Journals

 

gabriela camacho

andrea villacorta

coming soon:

mónica niederheitmann